La Casona Dubois

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El ingeniero francés Andrés Dubois llegó a Santiago en 1908 con la ambiciosa tarea de instalar el alumbrado público de la capital. Dubois era un aristócrata, y el mismo año empezó la construcción de una gran casona donde viviría junto a su esposa y tres hijas. La casona prometía ser un hogar ameno, pero también uno al que, a juicio de Dubois, le haría falta masculinidad. Porque su deseo más íntimo era tener un niño, aunque su mujer parecía incapaz de darle uno.

Por eso un día recurrió a una bruja. Impulsado por la magia negra y los consejos de la hechicera, Dubois irguió una estatua de una gárgola andrógina en su jardín. La gárgola, símbolo de la fertilidad, probó ser efectiva y cumplió su propósito poco tiempo después. Aunque sólo a medias. El hijo de Dubois nació con serias deformidades, y fue tal la repulsión al verlo que el ingeniero perdió el control de sus propias manos y lo ahorcó, enterrándolo después en el jardín. Su mujer, envuelta en la locura, se colgó en la misma casona, y de sus hijas no se supo más. Dubois viviría el resto de su vida solo y sumergido en la demencia, por siempre añorando un hijo que nunca llegaría. O así, al menos, es la historia que se habló.

Es el año 1963, y luego de más de cuarenta años de la tragedia la casona Dubois se encuentra completamente abandonada. El sótano conserva las pocas posesiones que van quedando de una familia marcada por la desgracia, e historias macabras de apariciones paranormales ensucian todo su pasado. Muchos dicen ver todavía a la señora Dubois paseándose por los pisos superiores de la casa. Otros aseguran escuchar aún los llantos nocturnos del crío deforme. Pero en lo que todos coinciden, es en que a la casona se le debe respetar. Así que todos lo hacen y todos le temen.

O todos menos tú.

Fascinado por los Dubois y obsesionado por encontrar su verdad has decidido ir a investigar el sótano. Armado sin más que una linterna vas en busca de esa verdad que sabes bien estará oculta bajo capas de magia negra, llanto y tragedia; pero también una que, con un poco de suerte, puede encontrar la luz.

DIFICULTAD

-

DURACIÓN

60 min.

NÚMERO DE JUGADORES

4 a 6

% DE ESCAPE

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